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Cuando pensamos en la equinoterapia, muchas veces imaginamos únicamente a una persona montando un caballo. Sin embargo, este servicio va mucho más allá. La equinoterapia es una terapia complementaria que combina la intervención profesional, el contacto con la naturaleza y la interacción con un caballo entrenado. Apoya el desarrollo de personas con discapacidad y de otras poblaciones.
Te compartimos este episodio realizado en colaboración con Realidad Desconocida, para que conozcas sobre Terapia Ecuestre con Priscila Andújar, de Hacienda Guillermina.
En la entrevista, Priscila explicó:
A continuación, compartimos alguna información.
La equinoterapia también es conocida como terapia asistida con caballos o terapia ecuestre. Es un complemento a las terapias convencionales. Se desarrolla en un ambiente natural y utiliza al caballo como una herramienta terapéutica dentro de un plan de trabajo diseñado para cada participante.
Aunque puede incluir la monta terapéutica, la equinoterapia no se limita a montar un caballo. También incorpora actividades como conocer al animal, cepillarlo, interactuar con él y realizar ejercicios tanto desde el suelo como sobre el caballo. Cada actividad tiene un propósito terapéutico y responde a las necesidades de la persona.
La equinoterapia no sustituye otras terapias. Por el contrario, complementa los servicios que la persona ya recibe como parte de su proceso de rehabilitación o desarrollo.
Cada sesión se adapta a las fortalezas, necesidades y objetivos del participante. Dependiendo del caso, la equinoterapia puede complementar intervenciones relacionadas con distintas áreas del desarrollo.
Es importante resaltar que algunas condiciones requieren una evaluación médica adicional para determinar si la persona puede realizar actividades sobre el caballo o si es más apropiado trabajar desde el suelo.
Las actividades pueden favorecer el equilibrio, la postura, la coordinación, la motricidad fina y gruesa, así como el control del movimiento.
Durante las sesiones se trabajan destrezas relacionadas con el aprendizaje, la atención, el lenguaje, la memoria y la resolución de problemas mediante juegos y actividades educativas adaptadas.
El contacto con el caballo, su movimiento y los diferentes materiales utilizados durante las sesiones ayudan a estimular el procesamiento sensorial, la propiocepción y el sistema vestibular.
La interacción con el caballo promueve la confianza, la empatía, la comunicación y la expresión emocional. Además, la participación de la familia durante el proceso fortalece el apoyo que recibe la persona fuera de la terapia.
Cada participante sigue un plan individualizado. Aunque las actividades pueden variar, el proceso generalmente incluye las siguientes etapas:
Una sesión de equinoterapia requiere mucho más que un caballo. Detrás de cada intervención existe un equipo preparado para garantizar la seguridad y el cumplimiento de los objetivos terapéuticos.
No todos los caballos son aptos para este trabajo. Deben tener un temperamento dócil, disfrutar el contacto con las personas y recibir un entrenamiento específico para familiarizarse con los materiales, ejercicios y dinámicas que se utilizarán durante las sesiones.
Antes de incorporar un nuevo elemento terapéutico, el caballo debe conocerlo para evitar reacciones inesperadas y garantizar la seguridad de todos los participantes.
El proceso es dirigido por personal capacitado en equinoterapia. Durante las sesiones también participa un guía que conduce al caballo mientras el profesional acompaña al participante en todo momento. Cuando es adecuado, la familia forma parte del equipo y recibe orientación continua sobre el progreso observado.
Las sesiones utilizan distintos recursos para responder a las necesidades de cada participante. Entre ellos se encuentran:
La Equinoterapia siempre se debe hacer en lugares especializados con personas preparadas. En Puerto Rico hay múltiples lugares. Sin embargo, compartimos la información de Priscila Andújar y Hacienda Guillermina, quienes nos permitieron conocer sus facilidades, procesos y más información sobre esta terapia de tanta ayuda.
Ubicada en Ciales, Puerto Rico, Hacienda Guillermina tiene un entorno que distingue la experiencia. En un ambiente natural, la hacienda ofrece espacios que favorecen el contacto con la naturaleza y permiten que las familias disfruten de un entorno tranquilo mientras participan en las actividades.
Entre sus atractivos se encuentran senderos, un bosque, un manantial, una granja de animales, recorridos educativos, alquiler de bicicletas, paseos en trolley, go-karts, áreas para acampar y espacios para el disfrute familiar.
La hacienda también desarrolla iniciativas para fomentar la participación comunitaria mediante voluntariados y proyectos dirigidos a personas con discapacidad, promoviendo oportunidades para desarrollar habilidades, colaborar con otras personas y fortalecer la participación social.
Si una familia está interesada en conocer si la equinoterapia puede ser una alternativa para su hijo, hija o familiar, el primer paso es comunicarse con el centro donde desea recibir el servicio para conocer los requisitos de evaluación y admisión.
En el caso de Hacienda Guillermina, puede comunicarse a través de: